/ junio 28, 2019/ Ciencia, Ciencia y Tecnología, Educación Superior, Noticias de la Universidad

Por: Departamento de Comunicación Institucional.

Como se ha hecho ya tradición institucional, ayer 27 de junio, en predios del balneario de Varadero, se efectuó un acto de reconocimiento a los Doctores en Ciencias formados en el nuevo período, así como a sus tutores. La actividad estuvo presidida por la diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Rectora de la Universidad de Matanzas Dr.C Leyda Finalé de la Cruz y por el vicerrector de Investigación y Posgrado, el Dr.C Edgar Borot Peraza.

Durante la actividad Borot, expresó en palabras a los presentes, que los nuevos doctores son expresión de la calidad formativa de los programas de formación doctoral, lo que demuestra la articulación aspirante-programa-tutor—institución- familia, en un sistema coherente que está encaminado a seguir perfeccionándose. De igual manera el orador elogió el papel de los tutores que han demostrado en muchos de los casos en su accionar el enfoque multidisciplinario en el proceso formativo una tendencia favorable e imprescindible.

Los presentes pudieron conocer que, en el año 2018, fue un año significativo pues un ejercicio de integración académica investigativa de nueve programas existentes se transitó a seis, ya cuatro de ellos aprobados y que tres de los programas fueron sometidos a la evaluación externa de buenas prácticas. Los meritorios resultados alcanzados de este ejercicio evaluativo ubica a la universidad Matancera, en el panorama nacional e internacional con el 66% de sus programas de formación doctoral con evaluación de EXCELENCIA.

 Marlén Martínez Santana, en nombre de los homenajeados agradeció a los presentes el apoyo brindado durante todo el proceso formativo e invitó a sus colegas a continuar el camino trazado por otros, y no cejar en el empeño de continuar participando en la construcción de la ciudad de los saberes por sus 50 años.

 Los nuevos doctores pudieron compartir con familiares, tutores y compañeros en una agradable velada, donde no faltaron las anécdotas y alguna que otra lágrima expresión del enorme sacrificio efectuado para alcanzar una meta.       

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