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    Principales retos para el desarrollo del sector turístico en Cuba

    El presente artículo recoge explícitamente los desafíos inmediatos que azotan el sector del turismo en cuba, además de las disímiles barreras por las que ha tenido que atravesar y que todavía atraviesa con el objetivo de elevar los indicadores económicos en nuestro país. Ante las realidades del contexto actual, y teniendo en cuenta la crítica situación creada a partir de la aguda crisis económica mundial, cuba sigue asumiendo  el turismo internacional como uno de los ejes básicos en la definición de su estrategia económica existente...


    A lo largo de nuestra historia, el desarrollo de los servicios turísticos se ha ido materializando por una serie de etapas que pudieran definirse como de amplia evolución de esta actividad. Una de estas etapas que a mi consideración resulta la más importante es la de la década del 90, donde paulatinamente comienza a crecer el flujo de turistas internacionales, convirtiéndose así en un sector que con mayor celeridad podía aportar soluciones.

    Hoy en día, en la arena internacional, el posicionamiento alcanzado en el contexto caribeño es calificado de espectacular por muchos especialistas cuando evalúan las posiciones cimeras logradas dentro de la región.

    Todo ello converge a un planteamiento esencial: el sector turístico cubano, después de vencer una etapa de expansión sin precedentes, se enfrenta al desafío de elevar su capacidad competitiva con importantes oportunidades que pueden ser aprovechadas, así como un grupo de ventajas indiscutibles que pueden apalancar este proceso. Existen importantes retos a enfrentar, por otro lado, las debilidades asociadas a factores objetivos y subjetivos tendrán que apoyarse en una estrategia coherente en la que se involucre adecuadamente el uso del capital humano del país como recurso económico principal.

    Cuentan que el 27 de octubre de 1492 el almirante Cristóbal Colón arribó a cuba por la costa nororiental del país y que, vislumbrado por su belleza, exclamó: "¡esta es la tierra más hermosa que ojos humanos han visto!". Y se convirtió, de hecho, en el primer turoperador de la isla. Indiscutiblemente, cuba, como destino turístico,  cuenta con una serie de atributos heredados que representan un importante punto de partida para el desarrollo turístico. Sus bellezas naturales (playas, atractivos submarinos, paisajes campestres y de montaña, reservas ecológicas, todos aún muy por debajo de su capacidad sustentable de explotación), así como su clima son sólo una parte de ellas, que se complementan con su ubicación y fácil acceso por vía aérea y marítima, además de su importante patrimonio histórico y cultural. Tenemos un pueblo hospitalario, un nivel de educación alto y creciente; es decir, estamos en condiciones de brindar estos servicios turísticos y, a la vez, cooperar con los países del caribe". No se trata, por tanto, de aprovechar una oportunidad de carácter cortoplacista asociada al factor "curiosidad" que pudiera despertar cuba ni tampoco de asumir un "mal necesario" en el seno de una sociedad socialista, versiones manejadas por algunos analistas al vislumbrar la impresionante dinámica del sector. Se trata, pues, de un desarrollo estratégico, asociado a la creación de un nuevo concepto de turismo sustentable desde el punto de vista de sus dimensiones ecológica, económica y social.

    La oferta del producto turístico cubano se ha concebido buscando, como elemento clave, el logro de una demanda estable y equilibrada a fin de garantizar un flujo continuo de turistas a lo largo de todo el año, la elevación sistemática de la duración media de la estancia y un alto índice de repetición de las visitas. Uno de los mecanismos más certeros para asegurar estos resultados es lograr la diversificación del producto. Diversificar el producto turístico significa, desde el punto de vista de la oferta, aprovechar al máximo las posibilidades geográficas, económicas, sociales y culturales para llegar a todos los segmentos de mercado y a la mayor cantidad de mercados emisores de turistas. Ello permite evitar oscilaciones bruscas de la demanda según el período del año que puedan poner en peligro la estabilidad macroeconómica, pero, a la vez, demanda que todo el país se convierta en actor y beneficiario del turismo. De ahí que tres de los equilibrios básicos por los que se trabaja en el sector se refieran a la estabilidad temporal, el equilibrio espacial y el equilibrio en los mercados emisores. A pesar de las bondades del clima, que pudiera contribuir favorablemente al logro de una estabilidad temporal, las estadísticas muestran que el turismo en cuba no está exento de cierta dosis de estacionalidad. Existe un grupo de factores que han incidido en esto: la dependencia significativa de mercados como el europeo y canadiense, con preferencias marcadas en huir del crudo invierno del norte y refugiarse en zonas cálidas; el temor a temporadas ciclónicas de mayor actividad, así como el excesivo calor de los meses de verano en el país. La estacionalidad, caracterizada por períodos de alta y de baja turística, introduce importantes barreras al desempeño eficiente del sector. Es de suma importancia  enfocarnos a que en períodos de baja "el problema capital del creciente negocio del turismo es, desde el punto de vista económico, saber enfrentar esta estación en la que es más bajo el número de turistas y, por tanto, se elevan los costos y se disminuyen las utilidades".

    Sin embargo, probablemente el factor que más haya incidido desde el punto de vista de la oferta sea el concebir como producto turístico por excelencia el de sol y playa, desestimando otros productos atractivos que pudieran posibilitar una mayor estabilidad de los flujos de turistas y, a la vez, una mayor agregación de valor. Por esta razón es que resulta necesario diversificar la oferta turística lo más posible, ofreciendo diferentes opciones atractivas durante todo el año, a partir de la adecuada utilización de las propias ventajas, heredadas o creadas, a disposición del país. Entre las ofertas que resultan atractivas se encuentran las asociadas con la cultura y las tradiciones del país. La historia, la arquitectura, la música, el cine y la plástica, entre otras, son manifestaciones que agregan valor a un producto turístico más acabado, integrado y sostenible, teniendo siempre en cuenta por donde se mueven las nuevas tendencias del turismo internacional que buscan un turismo cultural, ganar en experiencia y en conocimientos.

    El turismo de salud representa otra ventaja competitiva que se sustenta en el reconocido prestigio internacional de la ciencia médica cubana en el área.  Otras esferas en la que sería muy sugestivo hacer hincapiés son en la educación y el deporte, las cuales ya constituyen fuentes importantes de desarrollo de productos turísticos especializados. A tenor con los logros alcanzados por el país en estas dos esferas de la vida social, representan importantes ventajas con alto potencial de agregación de valor. Asimismo, el ecoturismo puede erigirse en un producto turístico más fuerte e  interesante si se tienen en cuenta las importantes reservas del país en esta esfera.

    Una de las debilidades que presenta el producto turístico cubano en la actualidad es su alto grado de concentración en dos polos, la habana y varadero, los que generan el 70 por ciento del ingreso global del sector. Es por ello que entre los objetivos principales de la estrategia de desarrollo del turismo se encuentra el de lograr una distribución equilibrada de la demanda desde el punto de vista espacial. Con el logro de una mejor distribución del flujo de turistas por todo el territorio nacional, el sector puede actuar como corrector de los desequilibrios regionales. Ello, sin embargo, no debe conducir a la promoción indiscriminada de la actividad turística en los diferentes territorios, pues no sería recomendable en materia de efectividad de los recursos invertidos. Además del desafío que implica la diversificación del producto turístico, existe un grupo de retos adicionales que deberán enfrentarse como parte del proceso de expansión y desarrollo del turismo en la economía cubana. La elevación de la eficiencia económica del sector es uno de ellos.

    En tal sentido, se ha sido planteado por varios directivos del sector que la reducción de los costos de explotación sin afectar la calidad del servicio y la elevación de la eficiencia del proceso inversionista constituyen los ejes principales en esta dirección. Otro reto importante a enfrentar es el balance entre las capacidades hoteleras y extrahoteleras. En este sentido, el desafío del sector consiste en aminorar los ritmos de crecimiento inversionista en la planta hotelera y acelerar las inversiones en la red extrahotelera, si se tiene en cuenta que, a pesar de los limitados recursos invertidos en ella, en el año 2002 llegó a generar aproximadamente el 18 por ciento de los ingresos turísticos. Ello presupone un cambio de mentalidad en la concepción de los negocios turísticos: si en un principio lo más importante fue crecer en cuanto a número de turistas mediante la oferta predominante de paquetes “all inclusive”, en estos momentos es necesario repensar el producto turístico nacional y decidir si continuar creciendo de forma desmedida en la planta hotelera o desarrollar ofertas adicionales mediante el desarrollo de la red extrahotelera, la cual se encuentra necesitada de cambios y diversificación de los productos que ofrece.

    Por último, el desarrollo del turismo en los países insulares como cuba depende en alto grado del transporte aéreo. En el caribe, el centro aéreo regional de los vuelos regulares se encuentra en Miami, al cual cuba no puede acceder por barreras que impone el bloqueo económico norteamericano a la isla. Es por ello que uno de los desafíos que tiene que enfrentar el país es la reconceptualización de su transportación aérea, partiendo de que la prioridad y la razón de ser de la aviación civil en cuba es el desarrollo del turismo.

    La estrategia de desarrollo del sector ha presentado, adicionalmente, otras particularidades como son la definición de prioridades, la utilización del efecto arrastre de otros sectores de la economía a partir de la demanda agregada del sector, la incorporación de agentes externos al proceso de desarrollo con características específicas, así como una marcada atención al desarrollo de sus recursos humanos. Esta política de formación y desarrollo de los recursos humanos constituye otro pilar de la estrategia de desarrollo turístico. Especial atención se le ha brindado a lo que sin dudas constituye las más importantes y vitales de nuestras ventajas estructurales: el factor humano. Como es conocido, cuba cuenta con una alta disponibilidad de mano de obra con un notable nivel de preparación, en condiciones de capacitarse rápidamente para desarrollar una eficaz y eficiente labor en cualquier campo.

    Conclusiones

    Es indudable que existen grandes desafíos en el sector turístico de nuestro país que necesitamos superar lo más rápidamente posible.

    En tal sentido emergen los problemas asociados a la elevación de la eficiencia económica, el balance en cuanto a destinos de inversión y el desarrollo del tráfico aéreo.

    Es importante lograr también la erradicación de ciertos desbalances, dificultades y deficiencias.

    Entre ellos, cabe destacar los relacionados con el logro de los equilibrios espacial, temporal y el de mercados emisores, los que constituyen aspectos claves a considerar en la estrategia futura del sector.

    Bibliografía

    1.    Figueras, miguel alejandro. “el turismo internacional en la economía cubana.” Febrero 2001.

    2.    García dihigo, joaquín.”Turismo: variantes e impactos”. Editado por la universidad de matanzas ‘’camilo cienfuegos”.

    3.    Gutiérrez castillo, orlando. “cuba: una década de desarrollo turístico.”Disponible en:  http://www.fas.harvard.edu/~drclas/publications/revista/tourism/espanol/cuba.htm.

    4.    Matos rodríguez, héctor et al. Turismo. Complete su conocimiento. Página web disponible en la intraweb de la universidad de matanzas “camilo cienfuegos”.