“Así armado de amor, a pedir vengo a los hijos de Bolívar un puesto en la milicia de la paz.”

Con esas palabras de José Martí, vinieron. No como conquistadores, sino como hermanos, respondiendo a la solicitud de una nación hermana para cumplir misiones de colaboración.
En la madrugada del 3 de enero de 2026, 32 hijos de Cuba ofrendaron su vida en la tierra venezolana durante un criminal ataque. Cumplían su deber con honor en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. Tras una férrea resistencia, cayeron en combate directo o por los bombardeos, defendiendo con heroísmo el principio de la solidaridad entre los pueblos.
Su sacrificio no es un acto de guerra, sino el más alto gesto de amor y lealtad. Son víctimas de la agresión y el terrorismo de Estado.
Hoy, Cuba entera llora con su familia. Por ellos, se decreta Duelo Nacional los días 5 y 6 de enero. Que la bandera a media asta sea también nuestro juramento de no olvidar.
Gloria eterna a los 32 internacionalistas caídos.
Su amor por la Patria Grande vive y guía nuestro camino.
Recent Comments