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Desafíos éticos y sociales del vertiginoso desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA)

Desafíos éticos y sociales del vertiginoso desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA)

En el marco de las actividades del Día de la Ciencia, celebrado este jueves en la Universidad de Matanzas, el Dr. C. Ramón Quiza Sardiñas, destacado investigador y director del Centro de Estudios de fabricación Avanzada y Sostenible de la Universidad de Matanzas (CEFAS), impartió una conferencia en la que reflexionó sobre los desafíos globales que enfrentará la sociedad ante el desarrollo acelerado de la Inteligencia Artificial.
Durante su intervención, Quiza Sardiñas destacó que, si bien la IA ha demostrado un potencial transformador en diversos ámbitos, su crecimiento exponencial también plantea interrogantes críticas y riesgos significativos. Entre los desafíos más urgentes señaló la creciente desigualdad y brecha tecnológica, pues el acceso a estas herramientas avanzadas no es equitativo a nivel global, lo que podría profundizar las diferencias entre países . También alertó sobre los riesgos en materia de privacidad y control de datos, dado que la recolección masiva de información personal para entrenar modelos genera interrogantes sobre quién controla esos datos y con qué fines son utilizados.
Asimismo, el especialista abordó el impacto de la automatización en el empleo, señalando que la sustitución de puestos de trabajo por sistemas inteligentes podría generar desempleo estructural en sectores tradicionales, lo que exigiría una reconversión laboral y educativa urgente. Al mismo tiempo subrayó sobre el riesgo de una creciente dependencia tecnológica y la posible pérdida de habilidades humanas esenciales, ante la delegación de tareas cognitivas y creativas en las máquinas.
Estos puntos generaron un debate entre los asistentes, en torno a la responsabilidad colectiva de la Academia en la gestión de estas tecnologías. El Dr. Quiza Sardiñas enfatizó que el camino no debe ser frenar el avance tecnológico, sino guiarlo con principios éticos, y una participación social activa, para que la Inteligencia Artificial sirva al bien común y no acentúe las desigualdades existentes.
La conferencia cerró con una invitación a la reflexión colectiva. “Estamos en un punto de inflexión”, afirmó el investigador. “La inteligencia artificial puede ser una herramienta para amplificar nuestras capacidades y resolver problemas complejos, o puede convertirse en un factor de desequilibrio . El desafío no es solo técnico, es profundamente humano”.