Universidad y sociedad: el diálogo necesario que no cabe en tres días

IV Congreso Internacional UNISOC 2026 reunió en Matanzas a 671 participantes de más de 10 países. Tres días. Un objetivo: que la universidad y la sociedad dejen de mirarse de lejos. El IV Congreso Internacional UNISOC 2026, celebrado del 29 de septiembre al 1 de octubre en Matanzas, fue el intento más reciente de convertir ese diálogo en algo concreto.
La premisa que lo sostiene es simple de enunciar y difícil de cumplir: acercar la ciencia a muchos espacios y acercar las problemáticas sociales a la academia. Esa doble dirección —de ida y vuelta— fue el hilo conductor de tres jornadas organizadas por la academia yumurina, en modalidad presencial y virtual.
Un congreso que surgió de una necesidad
“Para dialogar universidad y sociedad surgió este congreso tan necesario”, resumió Jesús López Martínez, coordinador del evento. En un contexto donde la universidad corre el riesgo de encerrarse en sus propias publicaciones y donde los problemas sociales tienden a resolverse sin pasar por el conocimiento académico, UNISOC se plantea como un espacio de encuentro entre dos mundos que deberían hablarse más.
López expresó con claridad que el congreso es una oportunidad para vincular a los diferentes actores sociales con soluciones concretas basadas en la ciencia. Y añadió un elemento de continuidad: a partir de los resultados de esta edición, pretenden impulsar un programa que traduzca ese diálogo en una vinculación más activa entre sociedad y ciencia.
La ciencia sale, los problemas entran
Por un lado, la ciencia debe salir de los laboratorios, las aulas y las revistas especializadas para instalarse en los espacios donde se toman decisiones: destinos turísticos, fincas, comunidades. Los 16 talleres especializados del congreso respondieron a las urgencias del contexto cubano.
Tres días que no bastan
“Tres días no bastan” para una agenda que cruza turismo, agricultura, energía, ética de la inteligencia artificial, educación ambiental, patrimonio y cultura, ergonomía y construcción, entre otros temas. El tiempo resulta evidentemente insuficiente para agotar un diálogo de esa magnitud.
Los organizadores, sin embargo, prefieren ver el congreso como un catalizador más que como un punto final. Estas jornadas no alcanzan para resolver los problemas, pero sí para activar relaciones, plantear agendas de investigación y tender puentes entre instituciones.
Queda por evaluar cuánto de lo dialogado se traducirá en cambios concretos. El reto de UNISOC no está en sus tres días de sesiones, sino en los 362 días restantes: lograr que la ciencia llegue efectivamente a muchos espacios y que las problemáticas sociales encuentren en la academia un lugar de escucha y respuesta.
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